Celebrar “Navidad” sin celebrar el “Consumismo”

Juan Berrios 12 de diciembre de 2013 0 Comentarios

Se acerca la navidad, los muñecos de nieve, los caramelos de menta, el chocolate caliente, las bufandas y los abrigos… Ok, no. La navidad aquí en esta zona del mundo es un poco distinta a como “lo pintan” los gringos, en vez de encerrarnos en nuestras casa alrededor del fuego de la chimenea, salimos a compartir con otros (aunque sean las 1 de la madrugada), en vez detomar chocolate caliente, nos viene mejor algo bien helado, quizás una bebida, un jugo, etc.

Pero bueno, a pesar de que la navidad en el hemisferio sur llega en un clima de verano, muy caluroso, podemos ver que aun así hay similitudes con el hemisferio sur, en como lo festejamos. Por ejemplo, cenar con la familia, invitando a familiares lejanos, amigos, o lleno a visitarles a ellos, decorar un árbol de pascua y el afán materialista por comprar “regalos”.

Sin duda en el último caemos muchos. Es como que todo el universo conspirara contra ti y tu bolsillo durante estas fiestas. Gracias a Dios debido a la conciencia colectiva (opacada por las tiendas y los medios) de que el Consumismo y el Materialismo no son

algo correcto, es que muchos creemos y afirmamos que algo más importante se celebra estas fechas.

El problema está que como dije antes, todo conspira y nos mete el “comprar” por la boca como si fuese nuestra obligación. Debido a esto ya nuestra facilidad de seguir todo lo que la corriente arrastre es que muchos cristianos caemos en este por así llamarlo “dilema de navidad”: las compras. Estirar el billete lo que más alcance y tener regalos hasta para el perro del vecino.

Pero nos olvidamos que es a JESUS a quien celebramos esta fecha, y déjame decirte que no creo que este mal el tema de los regalos, pues, Jesús nos llegó como un regalo. Un regalo es algo que no necesariamente merezcamos pero que alguien se dignó a dártelo sin pedir a cambio algo que se le equipare (como muchos piensan que es y se sienten en deuda).

Y como celebramos el nacimiento de la razón de nuestra vida es que debemos hacerlo de una manera centrada y autentica. No tiene sentido

endeudarse a 24 cuotas pagando el 40% más de lo que realmente vale el producto para demostrarle a la otra persona que le importas o quieres hacerle un presente.

Entonces, fuera de todas nuestras tradiciones y costumbres durante esta navidad, ¡celebremos!, ¡hagamos fiesta! Porque JESÚS vino a este mundo, vino a nuestra vida a llenarla de amor, de paz y de abundante gracia.

Celebremos en familia, hagamos una fiesta aparte de ésta corriente de consumismo, invitemos a amigos y compañeros a unirse a nosotros en este espíritu, el verdadero espíritu de la navidad.


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