El Dilema del Arbol de Navidad

Juan Berrios 13 de diciembre de 2013 0 Comentarios

Este artículo tiene algunas referencias históricas que son necesarias para aclarar ciertas inquietudes, pero tranquilo, todo tiene su justificación y más adelante verás porque.

La costumbre del “arbol de navidad”, tal como lo hacemos hoy en día, no proviene de ninguna forma de paganismoNo hay evidencia de ninguna religión pagana que decorara un árbol especial para celebrar sus festivales de invierno (verano, en el caso del hemisferio sur), aunque los romanos celebraban el solsticio de invierno con un festival llamado Saturnalia en honor a Saturno (el dios de la agricultura para ellos) decorando sus casas con plantas y luces, intercambiando regalos y más tarde en la edad media los Germanos ponían árboles dentro de sus casas y fuera de sus puertas para expresar la espera de la primavera. Nuestro moderno árbol navideño evolucionó de estas antiguas tradiciones alemanas, y esta costumbre, muy probablemente, llegó a los Estados Unidos con los emigrantes alemanes a Pennsylvania y Ohio.

No hay nada en la Biblia que prescriba o prohíba los árboles de Navidad. Algunos piensan, equivocadamente, que Jeremías 10:1-16 prohíbe cortar árboles y decorarlos de la misma manera como lo hacemos en Navidad. Sin embargo, aún leyendo muy por encima este texto, se comprende que Jeremías establece la prohibición de ídolos hechos de madera, cubiertos de plata y oro para luego adorarlos. Una idea similar aparece en Isaías 44, donde el profeta describe la necedad de los idólatras, que cortan un árbol, queman parte de él en el fuego para calentarse, y usan la otra parte para tallar un ídolo y adorarleEntonces, a menos que nos inclinemos ante nuestro árbol de Navidad, tallemos un ídolo y oremos ante él, estos pasajes no deben ser aplicados a los árboles de Navidad.

No hay ningún significado espiritual en tener o no un árbol navideño. Incluso estaríamos mal en celebrar la navidad en estas fechas, porque Jesús no nació exactamente el 25 de diciembre, si no que a mediados de septiembre. Cualquiera que sea nuestra elección, el motivo detrás de la decisión del creyente acerca de  puntos como este, al igual que en todas las cuestiones de conciencia, debe ser para complacer a Dios. Romanos 14 establece el principio acerca de la libertad de elección y de que nos abstenemos o no, sin juzgar a otros. Específicamente en el versículo 5 dice:

“Del mismo modo, algunos piensan que un día es más sagrado que otro, mientras que otros creen que todos los días son iguales. Cada uno debería estar plenamente convencido de que el día que elija es aceptable” (ver, NTV)

El Señor se entristece cuando los cristianos miramos a otros con desprecio, ya sea por celebrar o no la Navidad. ¡Esto es orgullo espiritual!. Cuando sentimos que de alguna manera nos hemos elevado a un plano superior de espiritualidad por hacer o no algo sobre lo que la Biblia calla, usamos equivocadamente nuestra libertad en Cristo, creando así divisiones en Su Cuerpo, y de esta manera, deshonramos al Señor.

[pullquote]“Así que, sea que coman o beban o cualquier otra cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31, NTV)[/pullquote]Cuando un niño saca un regalo grande de debajo del árbol de Navidad, lo desenvuelve y descubre un avión de carga modelo grande, nadie mira aquel objeto como un ídolo. Ni miramos el árbol de Navidad como siendo alguna clase del dios de regalo. Comprendemos la diferencia entre un juguete y un ídolo tal como claramente comprendamos la diferencia entre un ídolo y un árbol de Navidad. Mientras que hay definitivamente raíces paganas en algunas tradiciones, hay muchas más asociadas con el verdadero significado de la Navidad el nacimiento del Salvador del mundo en Belén”. Campanas que suenan para anunciar que viene un salvador, velas que se encienden para recordarnos que Cristo es la Luz del Mundo (Juan 1:4-9), una estrella que se coloca en la punta del árbol para conmemorar la estrella de Belén y regalos que se intercambian para recordarnos los obsequios de los reyes a Jesús, el mas grande regalo de Dios a la humanidad.

No hay conexión entre la adoración de ídolos y el uso de árboles de Navidad. No deberíamos estar preocupados por discusiones sin base en contra de las decoraciones de Navidad. Más bien, deberíamos estar enfocados en el Cristo que celebramos esta Navidad y mostrando toda importancia en recordar la razón verdadera para la época.


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