El porqué la política nunca resolverá nuestros problemas

Juan Berrios 8 de noviembre de 2017 0 Comentarios

Mirando los debates presidenciales, me da pena como quienes deberían representarnos y velar por nosotros se dedican a discutir sobre banalidades y a insultarse entre ellos. Con esto, solo queda claro que su enfoque no es el bienestar común, sino sobresalir ante los demás.

Hoy la palabra “político” para la mayoría de las personas es motivo de rabia y desesperanza. La gente ya no confía en quienes los gobiernan y duda de sus objetivos como tal. Dada las malas acciones cometidas por muchos de ellos, es que se han levantado nuevos candidatos prometiendo mejorar las condiciones de vida en que se encuentra la población.

Políticos en un mundo caído

Nos encontramos en un mundo caído y atado al pecado. Y esto afecta a todas las áreas de la sociedad incluyendo a nuestros gobernantes y autoridades.

El gran problema con los políticos no es que se hayan vuelto evidentemente egoístas, velando por sus propios intereses, el problema central es que ellos no glorifican a Dios con sus acciones, o al menos (a muchos de ellos) no les interesa que exista un pueblo que aun se rige por ideales cristianos. Se han alejado tanto de estos ideales como también de los que fueron considerados alguna vez “éticos“, privilegiando la opinión de la minoría y de quienes no buscan unidad, sino división.

La mala pero buena noticia

Sin duda hay algo más terrible aun, esto es que la gente sigue pensando que vendrá alguien que nos sacará del hoyo de la injusticia, que acabará con la delincuencia y la pobreza, alguien que propondrá un sistema tan bueno al punto que nuestras vidas serán pacíficas y perfectas. Un mesías.

Malas noticias, esa persona nunca llegará. Más bien. O quizá debería decir “buenas noticias”, esa persona ya vino, pero no vino a acabar con la desigualdad social, ni a garantizarnos una vida sin cesantía y un seguro social digno: Cristo, Dios hecho hombre, vino a entregarnos algo mucho más alto, una vida eterna, que supera a todos los problemas que la política pudiera resolver.

Políticos para servir

Sin embargo, con Cristo se puede cambiar la sociedad y con esto, por supuesto, la política. Cristo se revela individualmente a las personas transformando vidas y haciendo que estas influyan en sus familias, organizaciones y entidades a las que pertenecen, porque la política no puede cambiar el corazón de las personas, Cristo si.

Él no tuvo miedo de decir que cosas estaban mal, pero también no dudó en ayudar a quienes lo necesitaba. Ese espíritu de servicio, el que Cristo da a sus hijos, es el que debe reinar en nuestros corazones y en quienes nos dirigen.

Es por eso que necesitamos a verdaderos cristianos dirigiendo nuestros países, necesitamos políticos que llenen su vida con la palabra de Dios, que sean humildes para servir.

El mundo necesita a Cristo, la política necesita a Cristo.


ULTIMOS
ARTÍCULOS

Iglesia
Cultura