Debate Gay y un llamado a Amarnos

Juan Berrios 12 de agosto de 2014 0 Comentarios

Este no es otro post condenatorio ni que incita al odio (como por lastima muchos “Cristianos” lo han hecho). Vamos a corregir algunas cosas que circulan por ahí y también vamos a llamar a una actitud de amor, así como Jesús nos enseñó.

Homosexuales: Nuestro Prójimo

Primero, es necesario reconocer (o informar) que existe un grupo de personas “Cristianas” que se ha esforzado por mostrar al mundo un mensaje un poco incompleto de odio contra la comunidad gay o “homosexual” creando más de una discusión acalorada sin sentido. El problema o lo que nos tendría que avergonzar, es la forma que tenemos de tratar con esto.

Se puso en la mentalidad de muchos el hecho de que “los cristianos odian a los homosexuales“. Siendo esto completamente falso.

¿Acaso no Dios nos encargó amar a nuestro prójimo?, y si estos estuvieran mal ¿Quién nos da el derecho a nosotros para odiarlos? ¿No acaso somos todos pecadores?.

Dios NO hace una escala de pecado

La escala que nosotros ocupamos para diferenciar lo que es “malito” de lo que es “Malote” no existe para un Dios que es Santo. Para Él el pecado es pecado. Y si bien queremos diferenciar o hacer categorías, dejemos que Él mismo Jesús nos enseñe:

Más tarde, Mateo invitó a Jesús y a sus discípulos a una cena en su casa, junto con muchos cobradores de impuestos y otros pecadores de mala fama.
Cuando los fariseos vieron esto, preguntaron a los discípulos: «¿Por qué su maestro come con semejante escoria?».
Cuando Jesús los oyó, les dijo: «La gente sana no necesita médico, los enfermos sí».
Luego añadió: «Ahora vayan y aprendan el significado de la siguiente Escritura: “Quiero que tengan compasión, no que ofrezcan sacrificios”. Pues no he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores».
(Mateo 9:10-13, NTV)

Para Jesús solo existen dos tipos de personas:

  • Los que reconocen que son pecadores y que necesitan de Él
  • Los que no lo reconocen y por lo tanto no lo aceptan

No hay mas… Y aunque nos duela la verdad “tanto los gays, como los violadores, los asesinos, nuestras madres, y nosotros mismos somos pecadores y necesitamos de Dios“. Pero suena duro ponernos en una misma clasificación con quienes por la sociedad son considerados como “malos”. Ese es nuestro problema. Creemos que somos mejores que el resto y por eso los juzgamos y hablamos mal de ellos. Por eso es que creo firmemente que hasta el mas vil de los hombres puede ser acogido por Dios si se acerca a Él.

Ahora ¿Quién es el pecador?…

Amar es la clave

Aunque nos duela la verdad “tanto los gays, como los violadores, los asesinos, nuestras madres, y nosotros mismos somos pecadores y necesitamos de Dios”

Estoy seguro que si Jesús hubiese venido en este tiempo a ser crucificado por nuestros pecados, la gente le llevaría a alguien homosexual para que lo enjuiciara y lo condenara por su conducta. Pero déjenme decirles que si sucedió algo parecido cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, ¿recuerdan la historia de la mujer que fue sorprendida en adulterio y la llevaron frente a Jesús? (Juan 8)

¿Qué hizo Jesús?… La perdonó…Pero no sin antes avergonzar a quienes la culpaban:

Como ellos seguían exigiéndole una respuesta, él se incorporó nuevamente y les dijo: «¡Muy bien, pero el que nunca haya pecado que tire la primera piedra!».
Luego volvió a inclinarse y siguió escribiendo en el polvo.
Al oír eso, los acusadores se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los de más edad, hasta que quedaron sólo Jesús y la mujer en medio de la multitud. 10Entonces Jesús se incorporó de nuevo y le dijo a la mujer:—¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ni uno de ellos te condenó?
—Ni uno, Señor —dijo ella.—Yo tampoco —le dijo Jesús—. Vete y no peques más. (Juan 8:7-11, NTV)

Vete y no peques más

La esencia del arrepentimiento está en abandonar lo que te llevó a hacer las cosas mal. Cambiar. No porque quieras cambiar, sino porque Dios exige santidad.

Parece que con los años y con el tiempo (sueno como si tuviese cuarenta años xD) los Cristianos nos hemos encargados de aminorar las exigencias que implica el seguir a Cristo. Sin duda la primordial y que involucra un proceso de vida es “buscar agradar a Dios, buscar la Santidad“.

Pero muchos fallan intentando ser Santos para Dios, intentando querer hacer lo que Dios ordena ¿Cuando Dios dijo que teníamos que querer?. Sin duda, si llegamos a eso, ¡sería fabuloso!, pero esto se trata simplemente de seguir los preceptos de Dios, aún yendo en contra a nuestra voluntad y deseos.  ¿Por Qué? Porque nuestro deseos y voluntad siempre se inclinaran hacia lo malo. Simple.

Entonces (y con la posibilidad de que suene obvio) Dios puede amar a una persona cualquiera que sea su condición, siempre y cuando reconozca su pecado y se acerque a Dios. Sin embargo en el proceso de restauración y de transformación (que Dios hace en nosotros) no estamos solos. Gracias a Dios existen templos donde la “homofobia” no tiene lugar y tienen una congregación dispuesta a ayudar y acompañar en este proceso difícil para todos, todos quienes declaramos abiertamente necesitar de un “Señor y Salvador“.

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