Espiritualidad Estancada

Juan Berrios 1 de abril de 2014 0 Comentarios

Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes. Lávense las manos, pecadores; purifiquen su corazón, porque su lealtad está dividida entre Dios y el mundo.
(Santiago 4:8, NTV)

Olvidar a Dios y colocar a las personas o las cosas peldaños más arriba de Él es adulterio espiritual. Cuando luchamos entre nosotros o cuando difundimos rumores peligrosos, cuando nos entregamos a actitudes enfermizas y pecaminosas estamos cometiendo la infidelidad. Es lo mismo que si le dijésemos a nuestra esposa(o) (si es que estuviésemos casados) que no estamos contentos con nuestro matrimonio y que luego saliéramos a buscar a otra persona que satisfaga nuestros deseos.

Pero la infidelidad Dios no la tolera. Él anhela nuestro espíritu con “pura envidia“, porque él nos resucitó por su gracia, de una muerte espiritual despojándose de todo, humillándose sin que lo mereciéramos para recuperarnos de la oscuridad y llevarnos a su luz, el adulterio espiritual es como aburrirse y escapar hacia la oscuridad.

Crecer espiritualmente no se basa en leer, leer y leer ni en conocer más de Dios ni en hablar a otros de Dios ni en compartir con otros hermanos ni en animar a otros en la fe, crecer espiritualmente se basa en ti. Suena obvio pero lo olvidamos, generalmente el sermón del Domingo pensamos que va dirigido a otro hermano… ese que sabes que esta haciendo las cosas mal. Nos resbalan algunos versículos, porque creemos que son demasiado básicos y monótonos y que suenan hasta cliché. Pero se nos olvida que Dios nos habla día a día, que somos pecadores y que nada garantiza que podamos sostenernos por nosotros mismos. Dios te habla a ti, hoy, mañana y siempre.

Ser fiel a Dios significa más que simplemente “intentar hacer su voluntad“. ¿Estamos conscientes de lo que hay en nuestro corazón? ¿Es bueno? ¿Hay odio en nuestro corazón? ¿Hay rencor? ¿Hay deseos malos que no queremos abandonar?. Llegó la hora de examinarnos, de dejar de hacerle la ley del hielo a la voluntad de Dios y a comenzar a ser transparentes.

Muchas veces nos preguntamos ¿Porque la iglesia no avanza?. Déjame desmentir algunas explicaciones que sentía y pensaba. Que la iglesia no avanza porque nadie quiere trabajar, porque somos flojos, porque no asistimos, porque el tiempo está malo (esa también la hemos escuchado o dicho alguna vez). Okey, estoy absolutamente de acuerdo aunque ¿Como podemos trabajar por la iglesia cuando nos odiamos entre nosotros? o simplemente ¿Como podemos trabajar por la iglesia cuando nuestras prioridades estar por sobre las de Dios?.

¡Restáuranos, oh Señor, y haz que regresemos a ti!¡Devuélvenos la alegría que teníamos antes! (Lamentaciones 5:21)

Quizás estas pensando en que hacer para solucionar ese problemilla al que no le encuentras remedio, bueno, Dios está por sobre tu problema y Él quiere que dejes tus problemas en sus manos y que trabajes por la iglesia, o quizás tu dilema es que te sientes defraudado o decepcionado… Jesús sintió lo mismo cuando lo quisimos crucificar, por eso ¡deja tus decepciones en la cruz y vé a trabajar por la iglesia!.

Cuando decidamos abandonar nuestro orgullo y dejemos que Dios se encargue de “nuestros pecados”, entonces vamos a ver florecer nuestra relación con Dios, nuestras metas, nuestros sueños y nuestra iglesia.


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