La gente busca Espiritualidad

Juan Berrios 19 de agosto de 2013 0 Comentarios

Hablemos de espiritualidad… y no me refiero a irse a vivir a una montaña como ermitaño, ponerse a meditar, hacer yoga, ni esas cosas que hablan del cosmos y los chacras y que están muy de moda, es decir, no me refiero a la forma en que la gente piensa que es ser espiritual, si no a cuando dejamos que cualquier cosa nos separe de Dios.

Siempre pienso en este caso, supongamos que un trabajador de la capital que vive ajetreado día a día en su oficina, atrapado en una rutina estresante de la que quiere escapar. De pronto llega a sus manos un afiche en el que lo invitan un Domingo a una “sesión espiritual con ejercicios y todo ese cuento”. El estresado trabajador sin dudar acepta ir, todo va bien, se relaja, y se vuelve tranquilo a su casa. Pero llega el Lunes y tiene que volver a lidiar con la misma rutina, el estrés, la tensión, etc. Terminando a final de la semana igual que antes. Déjenme decirles que su “espiritualidad” duro lo que dura la batería de su celular.

La gente hoy en día tiene un concepto totalmente erróneo de lo que es la espiritualidad. Primero que todo en parte somos espíritu ocupando un cuerpo material, entonces, si somos espíritu ¿Por qué buscamos espiritualidad?, ¿acaso buscamos una dirección mística o divina que nos haga descansar de nuestros problemas y presiones?, o algo que nos aparte del consumismo y preocupaciones?.

La espiritualidad no es algo que se logre vivir ni perfeccionar con ejercicios o con meditación, ni nada de lo que mencionamos antes. porque depende de alguien más espiritual que nosotros. Dios nos llamó para vivir en comunión con el, es por eso que no somos cuerpos inanimados o con tuercas y engranajes conectados a una CPU. Somos cuerpo, mente y alma. La espiritualidad real y verdadera se basa en una relación intima y directa con Dios a través de su “Espíritu Santo” (1 Corintios 2:11) y se perfecciona en cada vida con la oración y la lectura de la biblia.

Esta “espiritualidad de la que hablo” no dura una semana, ni es ahogada con los problemas del día a día que todos sufrimos aunque nos sacará de las deudas con los bancos ni nos separará mágicamente del ajetreo diario, sin embargo nos garantiza una vida en la que podremos estar “tranquilos” porque Dios que es grande y bueno, quiere lo mejor para nosotros y nos ayudará a alcanzar nuestras metas y desafíos.


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