Nuestros Sueños en Oración

Juan Berrios 18 de mayo de 2014 0 Comentarios

Si hay algo que muchas veces nos complica y nos desvela, es pensar en la forma de como vamos a lograr nuestros sueños, algunos parecen tan difíciles y lejanos, mientras otros casi imposibles. ¿Cómo concretamos nuestros sueños? y ¿Que hacemos para que Dios nos ayude? ¿Estaremos en lo correcto? o acaso ¿Dios no interfiere en nuestras metas y desafíos?. En nuestra vida como hijos del Dios vivo debe haber una relación constante con Él y nuestros sueños forman parte de esa relación. Veamos algunas de las cosas que son muy importantes para que podamos vivir nuestros sueños.

Un Dios que Responde

Cuando sentimos que estamos lejos de la presencia de Dios y pensamos que Él ya se ha ido, cuando creemos que todo lo que hacemos nos sale mal y sentimos que nuestras oraciones son en vano, llega el momento en que debemos preguntarnos ¿De verdad estoy haciendo la voluntad de Dios?.

Dios responde a todas nuestras oraciones, eso nos debe dejar tranquilos y animar a seguir orando. Pero muchas veces nuestras oraciones no van en la dirección correcta. Ya saben; el pecado que está en nosotros en algún momento nos va a impedir anhelar su voluntad y empezaremos a querer cosas que no están en los planes de Dios.

Por un lado podemos estar tranquilos y confiados en que Dios no dejará que sus planes se vean interrumpidos por causa de nuestro pecado. Pero si debemos estar atentos y hacer algo al respecto cuando notamos que Dios nos dice que NO.

Cada día Dios nos habla a través de su palabra, a través de lo que nos pasa, a través de nuestros pensamientos (por obra del espíritu santo en nuestras vidas) y también a través de otras personas (no necesariamente Cristianas, Dios puede usar a cualquiera para ser de bendición), entre otras. Es nuestro deber y tarea estar atentos a lo que Dios nos dice. Así podremos saber la respuesta a nuestras oraciones.

Coherencia

Nuestros sueños comienzan a ser los sueños de Dios cuando dejamos en Él todas nuestras fuerzas, nuestros deseos y nuestras debilidades

Por otro lado nuestro actuar y sentir también debe ser coherente con lo que pedimos. Dios sabe lo que ocurre en cada corazón y mente de cada ser humano. A Él no lo podemos engañar.

Es por esta razón que nuestro actuar debe ser sincero y devoto a buscar siempre la voluntad de Dios. Cuando no queremos aceptar la voluntad de Dios simplemente es porque dejamos de amarlo por sobre todo. Y Dios nos exige que primeramente lo busquemos a Él y que todo lo demás vendrá como consecuencia de eso.

Dios, quien nos viste, alimenta y nos tiene un lugar donde dormir cada noche, quiere que nos enfoquemos en buscarle, que nos enfoquemos en Él y en hacer su voluntad. Nuestros sueños comienzan a ser los sueños de Dios cuando dejamos en Él todas nuestras fuerzas, nuestros deseos y nuestras debilidades.

Constancia

Por ultimo, sabemos que Dios sabe de todas nuestras necesidades y desea vernos felices y realizados en Él, también sabemos que no nos concede todo lo que le pedimos muchas veces por el bien nuestro. Esto es porque los planes de Dios son más altos que los nuestros y muchas veces no los entendemos sino hasta que se concretan en nuestras vidas (muchas veces después de mucho sufrimiento por nuestra porfía).

Así también nuestros sueños y anhelos están incluidos en este plan maravilloso que Él tiene para nuestras vidas: lo que vas a estudiar, donde vas a trabajar, con quien te vas a casar, donde vás a vivir, cuantos hijos vas a tener, etc. Todas estas cosas Dios ya las tiene planificadas para nosotros y podemos estar seguros que Dios no es alguien que no cumple su palabra, por lo que solo nos queda ser constantes en la oración y obediencia, para intentar no tener que sufrir o ser obstáculo que retrase las bendiciones que tiene para nosotros, sus hijos.


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