4 Consejos sobre Quiebres Amorosos con No creyentes

Juan Berrios 11 de abril de 2017 0 Comentarios

Recuerda ese momento en que oraste con todo tu corazón por tu relación. Pero tu oración era inmadura y no se alineaba con la voluntad de Dios. Luego viviste la experiencia de estar con alguien que no complacía a Dios y de pronto llegó el momento de responder a la pregunta ¿Dios o una relación que se interpone ante Él?.

Quizá te resististe a terminar, pero llegó el momento en que fué demasiado evidente y tuviste que hacerlo, si no es que las situaciones se dieron para esto (que la otra persona rompiera contigo).

Lucha contra la Amargura

Cuídense unos a otros, para que ninguno de ustedes deje de recibir la gracia de Dios. Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a muchos. (Hebreos 12:15, NTV)

Debemos tener en cuenta que Dios es amor y que, por lo tanto, nadie que no experimente un encuentro personal con Él puede amar verdaderamente. Con esto también quiero decir que, es normal que un Cristiano pueda sufrir más —luego de un quiebre amoroso— que un inconverso.

Ahora bien, sabemos que estamos en un mundo corrompido por el pecado, es más, quienes somos Cristianos, muchas veces nos dejamos influenciar por actitudes del mundo y en nuestra inmadurez espiritual terminamos cometiendo errores que dan mal testimonio de la fe que llevamos.

Pero traer constantemente a la mente lo vivido no nos va a devolver la relación que tuvimos.  Lo que si nos va a traer es amargura y más tristeza al corazón resultando dañino incluso para los que nos rodean. Debemos luchar contra esa amargura que crea sentimientos de culpa, rencor y odio. Cosas que no son para nada buenas.

No busques Venganza y perdona

Queridos amigos, nunca tomen venganza. Dejen que se encargue la justa ira de Dios. Pues dicen las Escrituras:
«Yo tomaré venganza; yo les pagaré lo que se merecen» dice el Señor.
(Romanos 12:19, NTV)

Es fácil decir “debemos perdonar al que nos hizo daño” cuando no estamos en el lugar protagonista. Más difícil resulta aun cuando ha pasado poco tiempo y la persona con quien has terminado, por ejemplo, ya tiene otra relación.

Sabemos que nadie merece el perdón de Dios por sus propios méritos, ni siquiera quienes hemos sido llamados hijos por Él. Pero recibimos una orden de quién proviene el perdón, de quién nos enseña a perdonar, de quién nos perdonó: Jesús.

Esto no significa necesariamente que tu corazón deba darle otra oportunidad amorosa a esa persona, significa que si decimos “amar a Dios y a nuestro prójimo” debemos empezar por nuestro prójimo más cercano. Perdonar es una muestra de amor por el prójimo pero sobre todo es una muestra de amor por Dios.

No vuelvas atrás (El corazón es Engañoso)

Si una relación de pareja siempre va a estar sobre tu relación con Dios, es claro que no prosperará. Así que más vale le vayas tomando el peso a cuando su palabra habla sobre el “yugo desigual“. Ya que una de las cosas que evita Dios con esto es precisamente contaminarse al punto de dejar a Dios y correr por nuestra cuenta.

No se asocien íntimamente con los que son incrédulos. ¿Cómo puede la justicia asociarse con la maldad? ¿Cómo puede la luz vivir con las tinieblas? ¿Qué armonía puede haber entre Cristo y el diablo?  ¿Cómo puede un creyente asociarse con un incrédulo? (2 Corintios 6:14-15, NTV)

Recuerda que el corazón es muy engañoso, seguir lo que siente siempre te llevará a tomar malas desiciones amorosas. Así que, por más deseos que tengas de estar con esa persona que te hace mal y te aleja de Dios, no debes dar un paso atrás. Persevera y ten fe, que esto no durará para siempre.

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Dios tiene algo mejor para ti

Dios tiene algo mejor para ti” quizá será la frase que más escucharás, (quizá con algunas modificaciones sutiles) o enfocadas en tu persona: “no era el indicado(a) para ti” o “el (o ella) se lo pierde“.

A eso se refieren las Escrituras cuando dicen:
«Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado,
ninguna mente ha imaginado
lo que Dios tiene preparado
para quienes lo aman» (1 Corintios 2:9, NTV)

Si, es verdad, no sabemos que nos tiene preparado Dios para el futuro, pero podemos asegurar algunas cosas sobre el: “es mejor de lo que podemos imaginar“, “es bueno” y “servirá para acercarnos más a Dios“.

Sin embargo nuestro objetivo no debe ser “buscar una pareja“, debemos enfocarnos en las cosas de Dios. Crecer cada día en madurez espiritual para que cuando llegue el momento que Dios decidió podamos ser suficientemente maduros para sostener una relación que si satisfaga a Dios y sea tu compañía idonea.


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