4 Razones del porqué Dios no contesta tus Oraciones

Eduardo Figueroa 31 de julio de 2014 5 Comentarios

Imagínate esto: te sientes dispuesto a ir a un trabajo misionero. Incluso se podría decir que te sientes “llamado” a esto. El único problema es que no tienes suficiente dinero para ir. Así que, por supuesto, acudes a la oración; pidiendo a Dios que te proporcione financiamiento, es más, puede que le pidas a tus amigos y a tu familia que oren por esto también.

Pasan las semanas. Pasan los meses. Tienes más dinero, pero no lo suficiente.

¿Qué pasó? ¿No fue un llamado misionero después de todo? ¿Debiste de haber orado más? ¿Debiste haber orado de otra forma?

Tu historia, probablemente no es exactamente así, pero puede tener algo similar con esta. Muchos de nosotros tenemos historias conmovedoras de cómo la oración contestada nos estremece. Pero también tenemos esas oraciones misteriosas que sólo parecen ser vacías.

No es de extrañar, entonces, escuchar a la gente decir, (o incluso sentir en nosotros mismos) que Dios no ha respondido a las oraciones. De hecho, al volvemos más intelectuales como sociedad, más prácticos y orientados a la acción, percibimos en la falta de respuesta a la oración un desagravio del señor, como si nos diera la espalda, lo que nos genera desesperación, que parece obedecer a nuestra propia naturaleza, incluso a nuestra propia existencia.

Pero, a pesar de que nos revelamos contra la idea de que Dios no siempre actúa como queremos que lo haga. El hecho de que no vemos respuesta inmediata a nuestras oraciones de la manera que esperamos, no significa que no actúa en nuestras vidas.

Considera esto como una guía o tener alguna idea de porque no responde tus oraciones:

1. Las piedras y las serpientes no son buenas para nosotros.

“¿Quién de nosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? “(Mateo 7:9-10).

A menudo, queremos las cosas que a fin de cuentas, pueden ser malas para nosotros, y lo peor es que nos gusta usar a Dios para conseguir lo que queremos, como queremos y cuando queremos.

Si realmente creemos que sólo Dios da cosas buenas, entonces su respuesta a nuestros deseos siempre serán lo mejor. La pregunta es, ¿mejor para quién? Como cristianos, nuestra vida es una herramienta que Dios usa para cumplir su misión de llevar la buena nueva al mundo. Este sacrificio, este abandono de nosotros mismos y de nuestros deseos, nos mueve a orar: “No se haga mi voluntad, sino la tuya.

¿Estás dispuesto a sacrificar tus deseos para los deseos de Dios?

2. La Respuesta la tienes, el problema es que no te gusta.

Titulo bastante explicativo, pero increíblemente difícil de aceptar.

Nos podemos tragar la idea de que Dios no nos está dando lo que pedimos cuando pedimos un Ferrari, una casa nueva o que gane nuestro equipo favorito. Pero se vuelve realmente complicado cuando nuestra salud, o la salud de alguien que amamos, comienza a fallar, o cuando hemos estado buscando empleo durante meses y llegan las facturas. Estos son los momentos en los que las respuestas de Dios son difíciles de aceptar. Tan difíciles, que rechazamos su respuesta.

Pero nuestras oraciones deben ser recordatorios de nuestra confianza en Dios y de su sabiduría, de que creemos que no está pasando nada de que Él no esté consiente o lo permita.

Confiar en Dios es aceptar que nuestra perspectiva de las cosas y de la vida es limitada. Dios es bueno. Y Él es el dador de buenas dádivas. Confiar en él a través de sus respuestas que no nos hacen sentir muy bien nos brinda la oportunidad de demostrar que podemos amar y confiar en Él a pesar del dolor de las circunstancias.

3. Estamos Ocupados.

Esto es gracioso. Porque en estos días estamos tan conectados: smartphones, redes sociales emails… Permitimos que cualquiera pueda ponerse en contacto con nosotros en cualquier momento y en cualquier lugar, excepto Dios.

Dios nos habla de muchas maneras diferentes, pero a veces simplemente no queremos escuchar. ¿De qué manera realmente permitimos que Dios esté en contacto con nosotros? ¿Es sólo una hora el domingo por la mañana? ¿Oramos a Él, lo escuchamos? ¿Estamos dispuestos a escuchar o a dominar la conversación? ¿pedimos lo que queremos o esperamos que Él nos responda de inmediato? ¿Tienes tiempo con la Palabra de Dios en forma regular?

A veces podemos sentir a Dios tratando de comunicarse con nosotros en la pantalla de “llamadas recientes”. Ese momento en que ibas a desayunar para leer el devocional que has estado posponiendo durante días, pero en su lugar te entretuviste en otra cosa. El llamado de Dios acaba de ser proyectado. Un predicador ofreció una sugerencia: programar tu despertador 10 minutos antes y así poder dedicar unos minutos a leer la Palabra de Dios cada mañana.

Otras veces estamos demasiado ocupados para notar cuando Dios trata de hablar con nosotros. Todos nosotros estamos tratando de hacer lo mejor que podemos con nuestros horarios. Hay tanto que hacer: trabajo, relaciones, ambiciones, el ministerio, la lista podría seguir infinitamente. Entonces, no es que estémos buscando la llamada de Dios, simplemente no tenemos tiempo en nuestro ocupado horario para hablar con Él.

La Biblia nos dice que debemos buscar al Señor mientras Él pueda ser encontrado. Tal vez la razón por la que Dios no ha hablado contigo es porque no te tomas el tiempo para escuchar.

4. El silencio es oro.

Una y otra vez en las Escrituras vemos que Dios no tiene apuro. Durante 400 años, los Israelitas oraron por la liberación que Dios les había prometido por medio de Moisés. Dios es el dueño del tiempo y, por tanto, el maestro de la oportunidad. Incluso Jesús sabía de esto.

Constantemente, vamos a escuchar decir sobre Jesús “su hora no había llegado“, y las Escrituras a menudo mencionan los hechos que suceden en la “plenitud de los tiempos“.

A menudo tratamos a Dios como una máquina de bebidas, esperando que Él conteste nuestras oraciones al instante. Pero a veces las lecciones que aprendemos mientras esperamos son mejores, incluso más importantes que lo que le habíamos pedido.

Confiar en que Dios tiene el control, que Él es bueno, y que Él da buenas dádivas significa confiar en que Su tiempo tiene más sentido que nuestro calendario. Así que si Dios está en silencio, ora por para tener paz y calma. Baja la ansiedad compartiendo tus deseos con amigos y hermanos en la fé. Ora por hacer su voluntad y para tener la clase de fe que Él quiere formar en nosotros.


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Comentarios

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  1. Mi hija esta a punto de rendirse…ya esta al borde de perder la confianza aun en si misma. El padre la abandono a los seis anos, nos falto dinero aun para comer, el pastor de la Iglesia a la cual concurríamos, nos robo una casa y los ladrillos para comenzar otra, por supuesto diciendo que era para Dios. Con gran sacrificio economico cumplio su objetivo de terminar una carrera, con esfuerzo consiguio un trabajo y cuando era el momento de quedar efectiva, una persoba entro “por un contacto” y la desplazo. Tuvo una pareja a quien realmente amo y cuido y sin embargo, nunca salia con ella y la enganaba…ahora continua buscando trabajo y siendo muy eficiente, no lo obtiene porque en este mundo parece que los contactos son lo mas importante.
    Mi pregunta es…se puede tener fe en estas circunstancias? Dios no nos promete a sus hijos darles bienestar o por el contrario nos quiere mostrar que los que hacen cosas ilegales son mejor vistos?

    1. Hola Maria, sin duda los que cuentas es muy triste y te agradezco por compartirlo. La respuesta a si se puede tener fe es: si. Es difícil y hay veces en que podemos flaquear pero nuestra fe no debe ser en las cosas de este mundo ni en nuestros sueños, sino en Cristo. No podemos entender el porqué de las cosas difíciles porque esperamos que se hagan de acuerdo a nuestros planes y muchas veces Dios usa esos momentos para que abandonemos nuestra independencia y volvamos a depender de Él.
      Respecto su otra pregunta, no es sorpresa que la gente que prospera y le va “bien”, aunque haya obrado mal, sea vista con buenos ojos por los demás, ya que el mundo se rige por principios contrarios a los de Dios.
      Pienso que, quizá, deberíamos cambiar nuestra forma de preguntarnos si Dios está haciendo lo que quiero o lo que Él quiere. Cuando buscamos sus caminos, y nos acercamos más a Él podemos entender mejor el porqué de su voluntad. Recuerda que Dios ama a sus hijos, prueba de esto es haber pagado por nuestros pecados sin merecerlo, no hay regalo más grande que este.

      Disculpa si me extendí en la respuesta. Dios le bendiga .

  2. Buen articulo! Aunque el título dice que “Dios no contesta”, al leerlo se aclara la verdad: ÉL SIEMPRE contesta nuestras oraciones 😉

    1. Vivimos en un mundo pecaminoso e injusto, somos ovejas en medio de lobos. Su hija debe ser perseverante y no dudar de que Dios le escucha… Pero Dios no interfiere normalmente en la libertad humana sea esta buena o mala. Pero eso sí, Dios está a nuestro lado para darnos su paz y su presencia. Lo mejor q podemos hacer es demostrarle a Dios q le honrados y adoramos a pesar de sufrir las circunstancias injustas… No obstante sigamos creyendo y orando y El a su tiempo nos responderá. Sea q nos conteste o no como deseamos y en el tiempo q deseamos El es fiel y nos oyé siempre, sólo q por razones q ignoramos su respuesta se “tarda”, a veces es para fortalecer nuestra fe como les pasó a Abraham y a Job. Otras para hacernos depender de Él o de otros y aprender humildad. Otras veces no lo sabemos… Pues sus pensamientos no son nuestros pensamientos. En casos como los de su hija Dios entiende nuestra desesperación… Y nos ama aún más y se entristece por nuestro dolor. Es todo un gran misterio, el sufrimiento del bueno y del creyente… Compartamos unos con otros nuestros males o frustraciones, oremos de corazón unos por otros con verdadero amor. Amo a su hija y siento su dolor y su decepción 🙁 pero le invito a seguir orando y confiando en El aunque no entienda q le está pasando. Un fuerte y fraternal abrazo. Yo también tengo una situación difícil en la q Dios se “tarda” en responder… Pero oro para q sostenga mi fe cada día en El y para q le siga ofreciendo una vida justa a pesar de sentir ese “silencio” suyo.