5 Formas de enfrentar “La Espera”

Juan Berrios 27 de mayo de 2014 0 Comentarios

A veces Dios nos llama a esperar, y eso es duro. Pero esperar en Dios no es algo pasivo; es activo, útil y espiritual.

Esperar puede ser desalentador y difícil. Entonces,  ¿Cómo “esperar” siendo activo y no luchar contra la espera?.

Aquí, algunas sugerencias:

1. Recuerda “No estás Solo”

Mientras esperas recuérdate constantemente que no eres la única persona que se encuentra esperando. Hay muchos otros hijos de Dios que también esperan en su voluntad.

Reflexiona sobre la historia de Abraham, que espero muchos años por su hijo prometido. Israel esperó 420 años por la liberación de Egipto, y luego otros 40 años antes de que recién pudieran entrar en la tierra que Dios les había prometido. El pueblo de Dios esperó generación tras generación por el Mesías prometido. Y ahora espera por su regreso.

Es vital entender que la espera no es una interrupción en el plan de Dios. Es el plan de Dios que aun sigue en marcha. Y se puede saber esto de esta manera: el Señor quien ha pedido que esperes “está contigo en tu espera“. Él no ha ido a hacer otra cosa, como el médico que estas esperando para ver en una consulta. No, Dios está cerca, y él te pone a disposición todo lo que necesitas para esperar.

2. Confía en lo que Dios está haciendo

Por lo general, nuestra visión de espera es como el consultorio de un médico: “una sala de espera“. Lo vemos como una interrupción donde no tenemos nada más que hacer que esperar, mirando revistas y libros de recetas alrededor de una mesa de centro.

Pero el tipo de espera a la que estamos llamados no significa “inactividad“. El llamado a esperar depara muchas bendiciones y cambios en tu vida si es que dejas que sea un camino que te llevará a la meta. Ver la espera como una etapa de “stand by” es absolutamente errado cuando tenemos a un Dios que obra en nosotros cada día.

3. Celebra el poco control que Tienes

Debido a que a veces nos creemos unos “mini-dioses” es la razón por la que Dios (quien nos conoce) nos llama a esperar. Siempre estamos tratando de obtener lo que queremos en nuestra regla del “ahora ya y como yo quiero“, la espera nos da la tranquilidad de saber que no habrá nadie que pueda hacer las cosas mejor que Él y que la espera reforzará nuestra fe y paciencia.

Aun cuando no había motivos para tener esperanza, Abraham siguió teniendo esperanza porque había creído en que llegaría a ser el padre de muchas naciones. Pues Dios le había dicho: «Esa será la cantidad de descendientes que tendrás». Y la fe de Abraham no se debilitó a pesar de que él reconocía que, por tener unos cien años de edad, su cuerpo ya estaba muy anciano para tener hijos, igual que el vientre de Sara. Abraham siempre creyó la promesa de Dios sin vacilar. De hecho, su fe se fortaleció aún más y así le dio gloria a Dios. Abraham estaba plenamente convencido de que Dios es poderoso para cumplir todo lo que promete. Y, debido a su fe, Dios lo consideró justo. (Romanos 4:18-22)

Hay tres maneras en las que, como Abraham, puedes dejar que la espera fortalezca tu fe:

  1. Puedes reconocer que la espera es una oportunidad para conocer mejor a Dios a través de pasar el tiempo en su Palabra, desarrollando así un sentido más profundo de su carácter, la sabiduría, el poder, y el plan.
  2. Puedes reconocer que la espera es una oportunidad para conocerte mejor. Cómo puedes esperar, y cómo se revela tu corazón, tienes la preciosa oportunidad de convertirte en un estudiante de tu propio corazón. ¿Qué pecados, debilidades y luchas ha revelado Dios durante la espera?
  3. Puedes reconocer que la espera es una oportunidad para conocer mejor a los demás, ya que sus corazones se revelan de manera similar. Esto te puede ofrecer valiosas oportunidades para tu ministerio en la iglesia y aún con más eficacia en aquellos bajo tu cuidado.

4. Cuenta las Bendiciones

Es vital entender que la espera no es una interrupción en el plan de Dios. Es el plan de Dios que aun sigue en marcha.

Es vital para una espera productiva tener el compromiso de resistir a las quejas que a menudo nos hacemos. Para combatir esta tendencia, aprende a contar las bendiciones que Dios nos da mientras esperas. (Ver el lado lleno del vaso).

Nuestra espera casi siempre es un recordatorio de las cosas que no tenemos (especialmente del motivo por el que esperas). ¡Cuan asombrosa sería nuestra vida si en vez de tener la insistencia de sentirnos tristes anhelando algo, comenzamos a agradecer por lo que ya tenemos y como Dios nos ha bendecido a través de los meses y los años!

5. Camino hacia lo Eterno

Se han fijado que cada vez que viajamos o estamos en un lugar de visita  ¿anhelamos nuestro hogar?. Queremos justo aquello que no tenemos al alcance en ese momento, nuestra propia cama, nuestra propia intimidad, etc. “Esperar es un recordatorio de que estamos entre un ya y un todavía no“. Si hay muchas cosas por las cuales podemos estar agradecidos en esta vida, pero recordemos que este no es nuestro hogar definitivo. En esta vida las cosas materiales son pasajeras, Dios nos prepara para algo que no tendrá fin, este es el propósito detrás de cada espera: hacernos mejores.

¿Como vas a esperar?

¿Serás como el paciente que espera en una sala a que llegue su turno? o ¿Te atreverás a disfrutar activamente cada día de espera en busca de Dios y de lo que está haciendo en tu vida? Espero que tu respuesta no sea pasiva.


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