5 Sintomas de un Universitario que se está alejando de Dios

Juan Berrios 28 de mayo de 2014 0 Comentarios

La vida universitaria es difícil sin dudas. Pero más difícil es cuando  llevamos en la espalda esta mochila pesada alejados de Dios y apoyados en nuestras fuerzas.

Saber si estamos haciendo bien las cosas muchas veces nos resulta difícil. Quizá porque creemos que todo nuestro esfuerzo está bien enfocado, pero a veces la ambición por nuestras metas se vuelve neblina que nos dificulta ver a nuestro alrededor.

Es por eso que hice una lista improvisada de 5 síntomas que pueden ayudar a identificar a quienes están desviándose en busca de sus sueños lejos de Dios ¿Te identificas? o ¿Identificas a alguien cercano?

1. Deja de ir a la Iglesia

El síntoma más evidente de cuando un Cristiano está apartándose de Dios (sin muchas veces notarlo) es la perdida de interés de congregarse. Si bien, no podemos tomar este “síntoma” como aplicable a todos, cuando esta gotera en la asistencia a la iglesia comienza, solemos ir de mal en peor. Primero faltamos a las reuniones pequeñas, luego nos excusamos en las reuniones de grupos juveniles, luego faltamos a los estudios, servicios, etc, etc, etc y en aumento (yo diría en un 99,9% de los casos).

El problema no es la prueba fijada de un Viernes a un Lunes, sino la falta de organización en nuestras vidas. Y aunque este ejemplo no quita que quizás debas faltar a algunas reuniones en tu iglesia, no te debería alejar toda la semana de la iglesia.

Muchos van a estar en contra de lo que estoy diciendo, pero la verdad es que no vamos a encontrar una conexión con Dios tan especial en nuestras casas, como la que encontramos cuando adoramos juntos con otros en la iglesia.

2. Comienza a perder la Calma

a veces la ambición por nuestras metas se vuelve neblina que nos dificulta ver a nuestro alrededor

Dios nos invita a dejar nuestras cargas en Él. Pero a veces, actuar como caballo de carrera persiguiendo una calificación sin mirar a los costados hace detonar la bomba de tiempo que llamamos “paciencia“. La paciencia (en la forma más vulgar y simple de ejemplificar) es como una bolsa de aire que cuesta que se vuelva a llenar cuando el estrés la obstruye. Entonces, vamos con esta bolsista de paciencia que no se ha alcanzado de llenar y la vaciamos en unas cuantas palabras, luego que se acaba aparece este hulk mutante que destruye todo a su paso.

3. Comienza a tener ideas no Cristianas

Tristemente, las congregaciones y grupos de hermanos, a veces no entendemos que ser iglesia significa mucho más que asistir a un edificio a buscar de la presencia de Dios. El ser iglesia nos debe hacer familia fuera y dentro del templo.

Rodeados de tanta influencia cultural y social, quienes asistimos a una universidad podemos sucumbir fácilmente a una corriente contraria a la palabra de Dios, si es que nuestra fe no esta firme. Esto se ve en mayor medida en quienes aun no tienen un verdadero encuentro con Cristo. La misión de quienes estemos observando estas situaciones es de alentar a seguir a Jesús y por sobre todo “entender” y “dar tiempo” a aquellos que les costará más trabajo, muchas veces por que su forma de entender las cosas es distinta.

4. Comienza a hacer las cosas Porque si

Así como el aprobar un ramo, a veces hasta la nota más baja sirve. Fácil y curiosamente empiezas a aplicar esta “ley” a todas las cosas, por sobre todo a lo que nos resulta más difícil. Es aquí cuando se pierden las ganas de formar parte activa de un ministerio, especialmente en aquellos en donde se obtienen resultados a más largo plazo.

5. Se excusa, por estar lejos de Casa

Leemos menos la biblia. Quizá el problema no es que comenzamos a ver la palabra menos atractiva, sino que perdimos la necesidad de sentirnos atraídos por la palabra. Y le otorgamos todo el tiempo en que no estamos ocupados en tareas, trabajos y pruebas a buscar entretención.

El estar lejos en un lugar desconocido y si sobre todo, siempre asistimos a la misma congregación, dan como resultado un desinterés espiritual en la mayoría de los casos. Estudiantes que se van de casa a estudiar lejos y que temen ir a una iglesia en donde no conocen a nadie o que (en el peor de los casos) no tiene donde congregarse.

Dios nos pone en algunas situaciones un poco desconcertantes a veces, para enseñarnos a valorar la comunión con Él. Para aquel que está lejos tener un momento de oración con Dios, por ejemplo, será como agua para el sediento del desierto.


 

Si eres o conoces a alguien que está pasando por estas circunstancias no dudes en llamar a un psiquiatra (jajaja no, es broma). Vuelve a Jesús, haz un alto, entrégale tus miedos y sueños, pero por sobre todo confía en su plan perfecto para tu vida.

 


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