Antes de entregar tu Corazón

Juan Berrios 14 de enero de 2014 0 Comentarios

No existe nada tan universal como el amor, sin embargo al ser algo tan “manoseado” por decirlo de alguna forma, nos ha enseñado cosas muy equivocadas, y aunque nuestro amor es tan imperfecto, existen una serie de cosas que nos ayudan a no “sufrir por amor” o a equivocarnos mil veces más.

Sin duda la mejor definición de amor se encuentra en 1 Corintios…

El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia.

La profecía, el hablar en idiomas desconocidos, y el conocimiento especial se volverán inútiles. ¡Pero el amor durará para siempre! (1 Corintios 13:4-8, NTV)

Como vemos, muchas de las cosas que nuestro corazón nos hace sentir mientras estamos en una relación de pareja se contradicen con este versículo… Caemos en los celos, la impaciencia, el rencor, el orgullo, la ofensa, la ira, el desánimo, la debilidad, y por sobre todo perdemos las esperanzas muchas veces.

Muchas nuestros errores parten desde la forma en que vemos una relación de pareja. Quizás nos dejamos llevar por nuestros sentimientos engañosos. Dios en su infinita sabiduría nos comparte de estas palabras casi imposibles de realizar en la vida cotidiana pero que nos alientan a tomar una decisión.

Cuando encontramos a esa persona especial y nos decidimos a “jugárnosla con todo” por estar junto a ella, muchas veces vemos la mitad de la realidad. Y aquí empieza nuestra IMPACIENCIA a tomar parte del juego. Pero Dios, nos enseña que debemos ser pacientes, y esto no es algo que te lo propones y ya. Debe ser regado -como una plantita-, en oración, las cosas imposibles para nosotros, Dios nos las hace realidad. Por lo que antes de embarcarte en esta emocionante historia de amor, por favor, por tu bien “pon las cosas en oración”.

¿Sera la persona indicada?

Muchas veces esta pregunta nos deja igual, como en blanco, y comenzamos a juzgarla a nuestro criterio. Pero hoy te digo que no hace falta ser un adivino ni colgarse mil amuletos como para saber si es o no es la persona indicada para ti. Obviamente que mientras entablas una bonita amistad con esta persona tus preguntas deben ser las siguientes “¿Ama a Dios con todo su corazón, sobre todas las cosas?, ¿Vive una vida Cristiana?, ¿Es capaz de ser fiel?, ¿Te aconseja?, ¿Te ayuda?, ¿Te hace ser mejor persona?.

Ahora, lo ves mas claro?. Sin duda muchos nos hundimos en este vaso de agua, esperando una luz divina que nos diga “Esta persona es de mi complacencia, Yo Dios” y entonces nos postremos gritando “Amen! Gracias Señor!”. Pero eso definitivamente no pasara.

¿Estás listo(a) para esto?

No se trata de cuantos años tengas, donde vivas, como te veas, con que ropa vistas o que tan galán seas. Si estás dispuesto a que las cosas funcionen, todo lo demás pasa a un segundo plano. Hoy día pareciera que empezamos a pololear casi de aburridos y de que no tenemos nada mejor que hacer. Quizás no sea el momento aún de comprometernos en que las cosas sean un poquito más serias.

Siempre debes pensar que no todas las personas andan sintonizadas contigo pensando lo mismo, algo así como “Me gusta estar contigo, pero no quiero nada serio”, siempre es bueno dibujar los límites de todas las cosas. Quizá la otra persona no piense lo mismo que tu y todo termine en un colapso de las naciones unidas: un corazón roto y un corazón con sentimientos de culpa.

Pero bueno, antes de que tu cabeza explote por tanta cosa que analizar, te propongo algo un poco más fácil que te ayudará a poner en práctica todo esto. Haz todo sujetándote de la oración, lentamente, nadie te apura y nadie ha dicho que el mundo se acaba mañana. ¿O si?, miento, es broma.


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