Aprendiendo a Amar #2

Juan Berrios 26 de diciembre de 2014 2 Comentarios

Amar es actitud y no es fácil

Si haz sido un visitante recurrente de este sitio te habrás dado cuenta de que muchas veces he mencionado que el “amor no es un sentimiento“. Por lo que depende de nosotros si amamos o no amamos.

Esta bien, seré directo con lo que explico: Amar implica un sacrificio por quien se ama, y esta actitud de sacrificio es la que Dios quiere que llevemos con todo nuestro prójimo. No es una cuestión fácil de hacer ni de empezar. Implica dejar de lado todos los prejuicios y rencores para seguir este camino.

Y por supuesto, no creo que haya sido fácil para Jesús haber muerto en nuestro lugar. Ese fue un sacrificio. Tampoco digo que tengamos que morir por todos los demás, pero sin duda es una muestra de amor. O sea, Jesús no solo dijo que nos amaba, sino que lo demostró, y aún lo hace. Eso es amar: implica hacer algo no solo quedarse en las palabras.

Preocupación

Una de las cosas que debemos entender es que la gente no es adivina. No podemos suponer que el de al lado sabe que estamos atentos a el si no se lo demostramos. Y una de las falencias más graves en nuestros círculos cercanos es que no somos capaces de demostrar lo que sentimos y lo que pensamos.

Se nos ha vuelto costumbre el quedarnos sentados esperando que mágicamente ocurran todas las cosas maravillosas. Como ejemplo te puedo decir que más de alguna vez he escuchado una de estas frases: Dios proveerá, Dios traerá a la persona indicada, Dios te bendiga, Que Dios te lo pague… etc, etc, etc.

Y no estoy en contra de lo que significa ni menos de que esto es cierto. Pero lo que también es cierto es que el 99.9% de las cosas buenas pasan cuando nosotros hacemos que sucedan, cuando nosotros buscamos provisión, cuando nosotros buscamos a la persona indicada, cuando nosotros bendecimos y cuando nosotros devolvemos la mano.

Volvemos al Verbo

Amar” es acción. Amar implica sacrificio. Amar no es fácil.

Si decimos que amamos pero no nos esforzamos por amar, es lo mismo que no decir que amamos. Y esto es lo que quiero que entendamos, que un amor de palabra no es lo que Dios espera de sus hijos. Dios no nos quiere tibios, no nos quiere doble careta, y por sobre todo no nos quiere siendo falsos. No soy quien para juzgar a nadie por como se comporta, pero si sé que Dios mira al corazón y allí no podemos ocultar las cosas con mascaras.

Mi invitación es a que sigas buscando de Dios, yo le he pedido en oración que me enseñe a amar.

Sean bendición!


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