¿Cual Es Nuestro Discurso Ante La Muerte?

Juan Berrios 7 de marzo de 2014 0 Comentarios

La muerte existe, es tan real como la vida pero nos golpea de manera mucho mas fuerte aun en casos ajenos. Vemos en las noticias los trágicos accidentes y a pesar de ser personas que no conocemos, sentimos también con ellas el impacto que la muerte causa.

El concepto que el mundo tiene sobre la muerte es tan sombrío que muy pocos se atreven a hablar de un consuelo cuando se topan con ella, la vemos como un viaje sin retorno hacia la nada, a donde nadie quiere llegar, no por amar mucho la vida, sino por temerle mucho a lo desconocido. La gente que no conoce a Jesús vive con temor al “que habrá después”. Entonces cuando aquellos se ven cara a cara con lo irremediable sufren un montón de dilemas que no pueden explicarse.

Para alguien que conoce al Señor, la muerte no debe ser piedra de tope para llegar a alguien que está sufriendo. Sin embargo nuestra cobardía muchas veces nos ha impedido aconsejar a quienes sufren por una perdida de un ser querido, por ejemplo.

Dios consuela los corazones y esto se debe tomar mucho mas serio que un cliché.

Dios es un Dios Consolador, una de sus características es la de dar paz y tranquilidad al corazón aun en los momentos mas espeluznantes de nuestra vida. Aun así, el mensaje que Dios tiene para quienes sufren no es mas importante que el mensaje de la salvación para quienes creen en Él. Quienes “mueren en Cristo” (siendo Cristianos) tienen la esperanza de la vida eterna, quienes quedan tienen el consuelo de un Dios que nos da fuerzas para seguir adelante. La muerte como Dios la ve, no existe para nosotros, apenas dejamos esta tierra, tenemos asegurada una vida triunfante en los cielos, por lo que en estas circunstancias la persona mas apropiada para dar aliento debería ser un cristiano.

Un cristiano debe se capaz de dar palabras que aparten el temor y la desolación, si Cristo vive en nosotros, su palabra debe ser luz para otros que solo ven oscuridad.

Jesús es “Victoria sobre la Muerte“. Él venció la muerte muriendo en la cruz por aquellos que iban a creer en Él, (no solo por quienes temen al infierno) aunque esta razón poderosa y entender que su sacrificio nos alcanza la salvación son suficientes para querer seguirlo. Dios está por sobre la muerte, por lo que tenemos la certeza que toda muerte tiene su sentido (incomprendido por nosotros en nuestra mente limitada) pues Dios hace las cosas perfectas en su tiempo.

Dios quiere que nos sujetemos a Él en situaciones difíciles. La Muerte es una de ellas. Dios no promete consuelo y alivio al corazón en circunstancias como estas.

¿Una Oportunidad o Un Consuelo?

Si bien, cada espacio de nuestra vida debe ser oportunidad para demostrar que con Dios estamos seguros y confiados, nuestra prioridad antes circunstancias en las que tengamos que consolar a aquellos que pierden a alguien no debe ser “aprovechar la circunstancia para convertirlos“, pues lo que como hijos de Dios nos preocupa es primeramente el consuelo. El trasfondo de todo esto debería ser un corazón agradecido de Dios que se rinde a Él y acepta su voluntad.

Como conclusión la persona que acepta la voluntad de Dios y entiende que su vida esta en las manos de un Dios bueno que tiene planes más grandes que no se limitan a este mundo y que traspasan más allá de la vida terrenal se encuentra en Romanos.

“Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, ya sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.” (Romanos 14:8)


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