De Amor y Pololeo

Juan Berrios 9 de enero de 2014 1 Comentario

El tema del amor de pareja sigue siendo un tema de discusión para muchos Cristianos. Aunque parezca raro,

aún en nuestros días la cantidad de gente que cree en el amor a primera vista, las almas gemelas y etcétera, etcétera, etcétera, es demasiada. Lamento ser un especie de carabinero que llega a aguar la fiesta ruidosa de tus amigos, pero la culpa de muchos de nuestros fracasos amorosos provienen estos conceptos equivocados que tenemos sobre el amor.

Pintamos al amor como un sentimiento que viene y se va, como una emoción que puede ser muy fuerte, y que la altera cualquier cosa. Debido a esto, es que tomamos muy malas decisiones, fracasamos una y otra y otra vez, y nos decimos “¿ahora quien tuvo la culpa?… bueno definitivamente no pude haber sido yo!”. Somos extremadamente instintivos al “llamado del amor”, creemos que esta vez si será definitivo, y seremos muy felices junto a quien “creemos amar”. Pero todo lo estamos haciendo al revés, estamos engañándonos para apaciguar nuestro deseo de estar con alguien.

La Biblia nos enseña que el verdadero amor no es una emoción que pueda ir y venir, sino una decisión. No debemos amar sólo a quienes nos aman, sino que debemos amar aún a aquellos que nos odian, de la misma manera en que Jesús ama a los ingratos y a los malos (Mateo 5:43-48). Pero, ¿Qué tiene que ver todo esto con nuestras relaciones de pareja?, bueno, desde aquí parten todos nuestros “problemas” y “dolores”.

No hemos sabido aplicar la palabra de Dios a nuestras vidas, incluso vemos como un tema aparte a Dios el “pololear”, el “amar” a nuestra pareja. Por lo que inventamos nuestras propias reglas y tropezamos con la misma piedra de la que hablábamos anteriormente.

Estoy firmemente convencido que sin Dios a la cabeza, ninguna relación tiene un éxito completo asegurado. Te lo pondré muy fácil; el creador del amor, es quien conoce como verdaderamente amar, y en nuestra imperfección amamos a medias. Sin Dios en el mando, nuestras frustrantes acciones por entender y comprender el amor se hacen vanas. Analicemos algunos casos que nos grafican como nos hemos equivocado.

Entre Cristianos

Una de las razones de porque muchos cristianos con pareja, polola(o), novia(o) o como le llamen, no tienen una relación tranquila, es porque uno de los dos no ha puesto a Dios sobre todas las cosas en su vida y en la relación.

Imagínate que una joven Cristiana va en un bote por el rió. A su lado va el novio, el rió se dirige hacia Dios, pero su novio aún no toma el remo para ayudarte a avanzar.

Lo típico que suele pasar en una relación en que ambos no remen hacia el mismo lado, es que uno de los dos incita al otro a seguir su propia corriente. Suele pasar que en muchas parejas que, quien no es Cristiano termina siguiendo a Dios solo por complacer a su novia(o), o solo para lograr que las cosas en cierta forma “funcionen”. Imagínate ahora que a este novio le da por remar en contra de ella, y aún más, imagínate que ella termina cansándose, pero no quiere dejar el bote, pues eso significaría dejar a su novio.

Un cristiano que comienza una relación con alguien no cristiano esta expuesto a que su fe se debilite, expuesto a alejarse de Dios, incluso a caer en acciones contrarias a la palabra de Dios. Al preferir a la persona antes que a Dios, nuestra fe se debilita y aumentan todos nuestros problemas. (2 Corintios 6:14-16).

Sin embargo, no podemos evitar que existan relaciones entre “Cristianos” y “no Cristianos”, pero si podemos asegurarnos de tener como primera prioridad a Dios, por sobre todo. Es entonces cuando podemos estar seguros de a quien preferiremos si es que algún día tengamos que elegir a quien dejar (en el peor de los casos, por supuesto)

¡Pero si ambos eramos Cristianos!

Que ambos sean cristianos no asegura un éxito en la relación. Más aún si vemos el tema de la relación como algo fuera de Dios, como un sentimiento pasajero, o como una rutina de costumbres que nos satisfacen.

Cuando entendemos que una relación exitosa con la persona amada parte de conocer al otro, vamos en buena dirección. Así como mejora nuestra relación con Dios, conociéndole, así mismo funciona con cualquier otra relación. Entonces sabemos que son las cosas que al otro le agradan, y que es lo que le hace mal y lo que le hace bien.

Pero por sobre todo así como nuestra relación con Dios tiene reglas, también cualquier otra, pues si nos apegamos a seguirlas con cuidado nos aseguramos que no caeremos en pecado con nuestra pareja, una de las razones también por la que muchas veces relaciones entre Cristianos no funcionan.

Entonces, así como una buena relación con Dios nos hace bien, nos impulsa a mejorar, nos enseña a amar, entre muchas otras cosas, así también un “pololeo sano” debe tener estas características, que se reflejan con el tiempo, pero que deben estar presentes sin dudas.

Sin duda, una buena forma de fortalecer nuestras relaciones es orando juntos y compartiendo de Dios con quienes amamos. Así, también creamos un ambiente de conversación sobre las cosas que estamos haciendo bien, las que estamos haciendo mal y nos fijamos una perspectiva en común mirando hacia el futuro.

Es por eso que por sobre todo, relación con Dios debe estar por sobre todas las cosas. Si nuestra relación con Dios está por sobre nuestro pololeo, dejamos en las manos de Dios este importante vínculo y nos dedicamos a agradarle haciendo su voluntad.


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  1. […] nuestros errores parten desde la forma en que vemos una relación de pareja. Quizás nos dejamos llevar por nuestros sentimientos engañosos. Dios en su infinita sabiduría […]