Deja de evadir la Tristeza

Juan Berrios 28 de julio de 2016 0 Comentarios

Es mejor el llanto que la risa,
porque la tristeza tiende a pulirnos. (Eclesiastes 7:3, NTV)

Fobia a la Aflicción

Conozco gente con fobia a los problemas. Tienen pánico a todo aquello que pueda desequilibrar su vida.

Sin embargo los momentos difíciles son tiempos que deben llegar tarde o temprano, pues la vida no es siempre pacífica y serena. Así como las estaciones, cambian de clima soleado a lluvioso, así también en la vida hay momentos alegres y tristes.

Sin embargo la persona que vive huyendo de la tristeza y no es capaz de vivirla, tiende a ser más frívola e indiferente. Pues la aflicción hace que veamos todo nuestro alrededor con delicadeza y cuidado. Ablanda nuestro corazón hasta el punto de humillarnos y mostrarnos tal cual somos.

Dios ablanda los corazones cuando nos damos cuenta que necesitamos más fuerzas de las que tenemos. Entonces en ese estado de humillación podemos reconocer que es El quien nos sostiene.

Sin embargo, la aflicción tiene un significado y un propósito. Y debes saber que muchas veces no entenderemos cual es, sino hasta mucho tiempo después.

La Aflicción nos hace Crecer

Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse. Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada. (Santiago 1:2-4, NTV)

Debemos estar gozosos en la pruebas, ya que el fruto de la prueba, es la paciencia (fortaleza); y en la fortaleza (aguante) se termina la obra para que seamos perfectos y enteros, y sin faltarnos nada; es decir, podamos dar frutos de nuestra fe y así crecer en fe y amor.

La Aflicción no es Mala

Si quieres tener un cuerpo tonificado debes sufrir el ejercicio duro, si quieres obtener un título profesional debes sufrir el estudio y los trasnoches preparando trabajos. Todo lo bueno requiere sacrificio. Pero hay una diferencia con los momentos que sufrimos confiando en Jesús: tienen una recompensa eterna.

El fruto de toda la angustia que puedas vivir tiene el proposito de convertirte en un mejor hijo(a) de Dios. Agradable a El y gozoso de lo que vendrá.

Cuando entiendes que los problemas, las penas y las dificultades nos hacen fuertes y guardan un propósito de bien tras ellas comienzas a entender que para vivir esta vida plenamente también debes saber convivir con esos tiempos de dificultad. Es en la aflicción donde Dios perfecciona nuestros corazones porfiados y duros.


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