¿Dónde estamos buscando llenar nuestras vidas?

Juan Berrios 22 de mayo de 2014 0 Comentarios
Mientras estaban allí perplejas, de pronto aparecieron dos hombres vestidos con vestiduras resplandecientes.
Las mujeres quedaron aterradas y se inclinaron rostro en tierra. Entonces los hombres preguntaron: «¿Por qué buscan entre los muertos a alguien que está vivo? (Lucas 24:4-5, NTV)

Porque buscas entre los muertos al que vive” fue la frase del ángel aquel Domingo cuando unas mujeres buscaban a Jesús en la tumba donde lo habían puesto luego de su crucifixión. Hasta ahora sigue siendo una frase muy potente. Tan cierta, tan vigente.

¿Donde estamos buscando llenar nuestras vidas? ¿Acaso perdimos el rumbo mientras creíamos seguir a Cristo? O ¿acaso nunca lo seguimos? Sea cual sea la situación, el mensaje que encierra esta poderosa frase hoy nos enseña que las cosas de Dios no están en cualquier lugar.

Dios no habita en tinieblas

La razón de porque a veces sentimos que nuestras vidas están tan vacías y no tienen sentido es porque nos hemos alejado tanto de Dios que comenzamos a satisfacernos de cosas pasajeras y dañinas.

Hace quizá una década podría sonar muy raro decir por ejemplo “tuvimos una fiesta y todos tomamos hasta perder la razón”, hoy se considera muy normal. Pero no le echemos la culpa a las fiestas, esto viene de mucho antes…

¿Padres despreocupados?

¿Irresponsabilidad?

¿Falta de cultura?…

No, aún mucho más atrás. La raíz de todo nuestros males es “creer que no necesitamos a Dios en nuestras vidas”. Entonces cuando ya hemos caído muy bajo, cuando estamos en el suelo rodeados de tanta basura, nos damos cuenta que algo hicimos mal y empezamos a buscar algún lugar en donde nos puedan ayudar: recurrimos a adivinas, al tarot, a sanadores, a gurús espirituales, etc. Pero nadie acaba con nuestro problema, entonces comenzamos a vivir una vida artificial evadiendo los problemas que nosotros mismos causamos y lo mas terrible simulando estar bien cuando estamos peor que nunca: buscamos fiestas, desenfreno, vicios, etc, todo para escapar de la realidad por un momento que sea.

Pero hay algo a lo que no recurrimos, ya que el problema del principio lo hicimos tan grande que olvidamos cual era su raíz: que creíamos que no necesitábamos a Dios para vivir.

Cristianos: ¿Nos fuimos por otro camino?

Ahora bien, ¿deberíamos seguir pecando para que Dios nos muestre más y más su gracia maravillosa? ¡Por supuesto que no! Nosotros hemos muerto al pecado, entonces, ¿cómo es posible que sigamos viviendo en pecado? ¿O acaso olvidaron que, cuando fuimos unidos a Cristo en el bautismo, nos unimos a él en su muerte? Pues hemos muerto y fuimos sepultados con Cristo mediante el bautismo; y tal como Cristo fue levantado de los muertos por el poder glorioso del Padre, ahora nosotros también podemos vivir una vida nueva. (Romanos 6:1-4, NTV)

Lo más triste que le puede pasar a un Cristiano es creer que puede volver a lo que hacía antes.

Cuando un Cristiano no tiene su fe firme en Jesús y no vive por la gracia de Dios (vive por sus propias fuerzas) puede tomar como alternativa el volver a las viejas costumbres después de haber sufrido un “fracaso” en su vida Cristiana.

Lo importante que debemos comprender es que en nuestra vida como hijos de Dios “los fracasos son nuestra culpa NO DE DIOS“. Es por eso que como decía antes, llegar a un fracaso depende de cuan alejados estamos de Dios. Mientras más nos alejemos de su voluntad más malas consecuencias y más sufrimientos tendremos.

Examinémonos una vez más. La vida de un Cristiano (y de cualquier persona que se ame, aunque sea un poquito) es de un constante examinar de sus pasos. ¿Hacia donde voy? ¿Necesito Cambiar?  Si hoy perdiera todo lo que tengo ¿Que me queda? ¿En que estoy sosteniendo mi vida?. Preguntas profundas que solo hayan respuesta positiva en Jesús.

Enseñanza: Lee lo que pasó con Pedro cuando volvió a su antigua vida

La solución

Los fracasos son nuestra culpa, no de Dios

Dios nos espera con sus brazos abiertos. Él espera que renunciemos a nosotros mismos: a nuestros caminos malos, a nuestros deseos que solo causan perdición y muerte. Dios nos espera para acogernos en sus tiernos brazos de amor y para poder darnos lo mejor de las cosas:  “una vida verdadera“.

Es por eso que con mucha verdad te llamo a que por una vez en tu vida le ganes a tu orgullo y te atrevas a cambiar. Te espera una vida difícil pero también te espera un Dios al que nada le es imposible.

Saludos!

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