El Peligro de la Abundancia

Juan Berrios 18 de junio de 2014 0 Comentarios

Dios es generoso con su creación. Solo piénsalo, cuando estamos angustiados anhelando algo que queremos o que necesitamos, Él nos responde con abundancia, dándonos más de lo que necesitábamos o en la mayoría de las veces algo mejor de lo que queríamos al principio.

Pero hay un problema, a pesar de que Dios nos puede colmar con cosas buenas, nosotros siempre queremos más. O sea podemos tener todo lo que queremos y aun así quedarnos inconformes.

Esta es nuestra reacción ante la vida. Y es esta reacción la que nos alejó de una vida sin dificultades y de abundancia permanentemente.

El hombre cuando fue creado lo tuvo todo. Imagínate en el huerto del edén; hablando con Dios en cada momento, con tu pareja idónea para compartir, con todas las frutas y verduras que quieras comer, animales, playas preciosas, paisajes despampanantes, sin los problemas ni las dificultades de hoy. Bueno, así vivían Adan y Eva. Pero a pesar de tenerlo todo, quisieron más y desobedecieron a Dios en esta búsqueda de lo prohibido.

Y así como lo cuenta el génesis, el primer pecado del hombre fue la desobediencia. Querer hacer lo contrario a lo que Dios nos manda.

Inconformismo = Desobediencia

El hombre en su forma de ser tiene eso de querer ir más allá y cruzar este limite entre lo permitido y lo prohibido. Solo piensa, cuando alguien nos cuenta algo a medias, es como si necesitáramos encontrar la otra parte de la historia para quedarnos tranquilos. O más practico, cuando nos sentimos firmes en nuestra fe y de pronto estamos fallando otra vez.

El problema no radica en conocer lo que esta prohibido, sino en que el hombre no pude con lo prohibido (no tiene dominio propio). Cuando llegas al pecado no puedes dar la vuelta por tu propia cuenta y buscar la santidad, nos atrae el pecado como un imán porque es nuestra naturaleza. Y resulta interesante que sea natural en nosotros pecar y a la vez  nuestro propósito sea ser Santos. Pero estos términos opuestos forman parte de lo que podríamos llamar nuestra “lucha contra el mundo“.

Si bien no nos sentimos conformes con permanecer en la santidad y abandonar toda intención de pecar, nuestra vida debe girar en torno a buscar la santidad, no en un intento de separarnos físicamente de todo lo malo, sino como consecuencia de la convicción por la Fe, te explico…

Cuando intentamos alejarnos de todo lo malo fallamos casi al primer intento, pero cuando buscamos sostenernos mediante la Fe, Dios nos da la victoria. Esta es una gran verdad y resulta ser la causa de porque continuamos fracasando en nuestros intentos de ser cada día mejores.

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Si bien no nos sentimos conformes con permanecer en la santidad y abandonar toda intención de pecar, nuestra vida debe girar en torno a buscar la santidad

Solo cuando llegamos a vivir apoyados en Dios y buscándole podemos dejar de depender de lo que tenemos para encontrar felicidad y paz. Solo nos basta con leer Job y darnos cuenta de como Dios nos deja la lección más importante sobre abundancia y pobreza (en todos los sentidos). Que hermoso poder decir “Dios, soy feliz aun sin tener nada, porque nada vale tanto como tenerte a ti” entonces concluir “lo tengo todo, porque eres todo lo que tengo“.

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Gracias a Dios y a pesar de que no podemos hacernos cargos responsablemente de todo lo que nos da, tenemos todo lo que necesitamos para vivir y por su Gracia nuestro destino es de abundancia eterna. Solo que cuando lleguemos a la eternidad, nuestro pecado no será una tranca para gozar con Dios de todo ello.


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