Hijos de un Dios Vivo

Juan Berrios 16 de abril de 2017 0 Comentarios

Como lo decía en 3 Cosas sobre la Muerte de Jesús para reflexionar: nuestras creencias no tendrían sentido sin que Jesús resucitara.

Pero el ángel les dijo: «No se alarmen. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado. ¡No está aquí! ¡Ha resucitado! Miren, aquí es donde pusieron su cuerpo. Ahora vayan y cuéntenles a sus discípulos, incluido Pedro, que Jesús va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán, tal como les dijo antes de morir». (Marcos 16:6-7, NTV)

¡No está Aquí!

No puedo imaginar el nivel de confusión y miedo que tuvieron Maria Magdalena, Salomé y Maria cuando iban a ungir el cuerpo de Jesús por la mañana y se encuentran con la piedra removida.

Me encanta la analogía que se produce en ese momento. Me imagino allí, después de todo lo ocurrido, triste, confundido y con poca fe. Sin embargo Dios nos conoce y justo allí estaba aquel ángel para recordarles lo que Jesús les había prometido: «No está aquí, no está muerto«.

Estas palabras tan simples y a la vez tan potentes debemos recordarnos a diario. ¿Qué puede detener a Dios? Nuestro Dios está vivo, la muerte no pudo contra Él.

Dios está vivo, Él es real, está en ti si lo aceptas a través de su Espíritu, y te está dando vida ahora, vida que va más allá de una tumba. Qué poder tiene la tumba, ahora que Jesús la venció? Él ya no pertenece a la a la tumba ni a la muerte, Él venció y nosotros somos vencedores con Él.

Ahora vayan y cuéntenles

Me llama la atención que la única orden que se les da a las mujeres es «Ahora vayan y cuéntenles…«.

¿Qué cuenta nuestra vida de esta victoria? ¿Vivimos simulando que Dios está vivo o lo creemos en verdad? Somos hijos de un Dios vivo, un Dios que actúa en nuestras vidas y de quienes amamos.

Proclamemos su victoria con todo lo que somos, hijos de un Dios vivo.


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