“Todo pasa por algo” ¿En serio? ¿Es tu mejor respuesta?

Juan Berrios 26 de febrero de 2014 0 Comentarios

Sonreír cuando las cosas no salen como esperabas tiene su ciencia, pero mantenerte contento cuando una tras otra sale mal es todo un arte.

Continuamente escucho las palabras “todo pasa por algo”, tanto que he llegado a cansarme de oírlas. No lo tomes a mal, pero no es una respuesta con argumentos, es un comentario que te deja igual. Eso no anima a nadie.

En mi adolescencia me topé con la misma frase, aunque con un argumento más sólido. La encontré en la Biblia, decía que, si, todo pasaba por algo… y me decía qué era ese algo. La gente me ha repetido últimamente las dos frases, la que lleva argumento y la que me deja en el aire, pues no han salido las cosas como había planeado. De hecho, nada ha salido de acuerdo al plan. Es como si mal tras mal llegará y estoy tratando de ver que pieza de ‘jenga’ moví para entender por qué cayeron todas al mismo tiempo.

¿Te has sentido así? Estas arreglando algo y se descompone otra cosa, falla algo más, y otra y otra más. Así son algunos días.

En lo primero que sucede tratas de mostrar una buena cara, confiar en Dios y decirte a ti mismo y a los demás que “Todo estará bien”. Pero al ver que lo siguiente también sale mal, te preguntas: ¿Qué esta pasando? ¿Qué estoy haciendo mal?

Quizás nada.

Quizás esta ola de sucesos no planeados no están sucediendo para que seas más precavido la siguiente vez, a lo mejor no es porque hiciste algo equivocado y esta sería una oportunidad para hacer una introspectiva, sino que probablemente todo esto sucede sencillamente para probar tu carácter. Quién eres tú en los momentos inciertos, cómo respondes cuando todo esta en tu contra, cuál es tu verdadero carácter, aquel que aún no has confrontado para cambiar.

El carácter no puede desarrollarse en un medio fácil y tranquilo. Es sólo a través de experimentar la prueba y el sufrimiento que el alma puede ser fortalecida, inspirada a ambicionar más y alcanzar el éxito. -Helen Keller

El argumento bíblico dice: Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los cuales Él ha llamado de acuerdo con su propósito. A los que de antemano Dios había conocido, los destinó desde un principio a ser como su Hijo, para que su Hijo fuera el primero entre muchos hermanos. -Romanos 8:28-29 (DHH)

Diciéndolo de otra manera, necesitamos un carácter como el de Jesús. Seas o no creyente sé que has oído escuchar de este carpintero que entregó todo en una cruz. Decía que aprendiéramos de Él, que era manso y humilde, para así tener verdadero descanso. Mansedumbre es la habilidad de controlar nuestro temperamento y humildad es la sencillez de reconocer nuestra condición, que somos deudores de todo aquello que hemos aprendido.

Así que frecuentemente me gusta recordarme esto, que lo que sucede no viene como consecuencia de mis equivocaciones sino como una oportunidad para fortalecer mi carácter, quien soy y la manera que respondo ante las circunstancias.

La vida es muy cambiante, la gente aún más, por lo tanto la necesidad urgente de personas congruentes en un mundo tan incierto. Hombres y mujeres que se mantienen firmes en medio de la adversidad. Personas como Jesús, mansos y humildes de corazón. Con una paz que contagia.


ULTIMOS
ARTÍCULOS

Iglesia