Una pausa cuando vas Apurado por Llegar

Juan Berrios 14 de junio de 2014 0 Comentarios

Esto dice el Señor:
Deténganse en el cruce y miren a su alrededor; pregunten por el camino antiguo, el camino justo, y anden por él.
Vayan por esa senda y encontrarán descanso para el alma.
Pero ustedes responden: ¡No, ese no es el camino que queremos! (Jeremías 6:16, NTV)

Detenerse en el Cruce

En el cruce casi siempre hay dos caminos: uno que lleva a Dios y otro que nos aleja de Él.

 Te levantas apurado para alcanzar a llegar a tiempo a tu trabajo o estudio, corres, afuera la ciudad es un caos, nadie respeta a nadie y de a poco somos participes también de esto, pero… ¿Qué pasaría si un día hiciéramos una pausa?, quizá nunca se nos pasaría por la mente hacer esto, porque ya llegaríamos tarde (por ejemplo) al trabajo y eso implica muchas cosas malas para nosotros. Sin embargo “detenernos” puede ser todo lo que deberíamos empezar a hacer para mejorar nuestras vidas.

Y no, no estoy haciéndole un comercial a Nescafe…

El versículo de Jeremías decía:

deténganse en el cruce y miren a su alrededor

En esta vida acelerada que estas llevando, te has puesto a pensar ¿Por qué ya no somos sensibles a Dios como antes?. Oramos y parece que fueran palabras de un rosario, cantamos y no sentimos ese gozo que antes sentíamos, leemos nuestra biblia pero nos aburre y no la comprendemos. ¿Qué nos está pasando?

¿Puede ser que el afán de seguir nuestros “sueños” nos está alejando cada vez más de Dios? ¿Hemos sacado a Dios de nuestro horario de actividades del día? o acaso ¿Estamos postergando nuestros momentos de comunión íntima con Él?. Si a alguna de estas preguntas tu respuesta es un si (siendo honesto[a]) debes preocuparte, pero más que eso debes hacer algo ya.

Preguntando se llega a Roma

Hay veces en la vida en que debemos dejar nuestro orgullo a un lado y convencernos de que algo estamos haciendo mal y que necesitamos ayuda. La palabra dice “…pregunten por el camino antiguo, el camino justo, y anden por él“.

Cuando nos hemos alejado lo suficiente de un lugar, muchas veces nos cuesta reconocer ese mismo lugar aunque lo tengamos en frente nuestro. Si te has alejado o te estas alejando, debes pedir ayuda, porque para eso están los de la familia de la fe, para apoyarse. Recuerda que en pedir ayuda no es un acto de humillación ante los hombres, sino que ante Dios.

Por eso, tienes que ir donde aquel (o aquella) que puede guiarte para volver al camino que nos conduce a Dios. No te pierdas en el afán de creer que puedes lograrlo solo, de nada te sirve demostrar nada, tu familia está con los que también aman a Dios y viven por Él, acude a ellos.

Un Camino, Una Promesa

En este versículo Dios nos está diciendo “Vuelvan a Mi“, “solo en mi encontraran descanso para el alma“.

Sin embargo, si hay cosas que nos están jalando e impidiendo volver al camino que lleva a Dios debemos dejarlas. Y en este acto de análisis personal debemos ser muy sinceros con nosotros.

Hoy estoy seguro que, como yo, necesitas una pausa mientras vas apurado para no llegar tarde. Lo más probable es que al principio nos engañemos y pasemos de largo ciertas cosas que impiden nuestra comunión con Dios, pero es necesario siempre “detenernos en este cruce“. ¿Hacia donde voy? y ¿Hay algo que tenga mejor futuro que seguir a Dios?.

Entonces… ¿Qué haras?

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