Venciendo la Muralla del Pecado

Juan Berrios 12 de junio de 2014 0 Comentarios

Existen muchas formas de graficar lo que Dios hoy tiene para nosotros, pero voy a ser sencillo y para eso necesito que abras tu imaginación para que me sigas, ¿okey? Bien, vamos. En el día a día aparecen montones de situaciones donde nos encontramos frente a los obstáculos, mirándolos a los ojos de manera desafiante con la seguridad de que los venceremos pero la verdad es que muchas veces terminamos por rindiendonos ante ellos.

Y es que a veces el pecado es como una muralla que nos ciega impidiéndonos ver el jardín de bendiciones que Dios nos tiene al otro lado. Sabemos que el pecado está en nosotros y que esta “muralla de pecado” a veces es tan grande que es más fácil vivir la vida sin preocuparse por traspasarla.

Pero como hijos de Dios debemos ser perseverantes. Y aunque la perseverancia es el 1% de lo que se necesita para hacer frente al obstáculo que llamamos “muralla del pecado”, existe una buena noticia el 99% no depende de ti.

Entonces, en el deseo de luchar contra el pecado y derribar esta muralla existen 3 cosas que debemos considerar:

1. Sólo Dios puede derribarla

De a poco Dios nos va fortaleciendo, porque para derribar esta muralla no se necesita fuerza bruta, o sea que con nuestros esfuerzos es inútil traspasarla.

De a poco vemos que Dios va obrando en nosotros y aunque que estos pequeños orificios en nuestra muralla de pecado no la derriban por completo debemos tener la certeza de que la bola demoledora es Dios y que debemos dejar que su fuerza nos ayude.

2. Con Dios “Saltamos la Muralla”

Como nuestro pecado es tanto y esta muralla es tan gruesa, los hoyos pequeñitos que hicimos en ella no nos permiten pasar al otro lado. Cada vez que vemos que Dios nos colma de bendiciones y podemos gozar de su presencia, es porque nos dio alas para saltar esta muralla, aunque esto no quiere decir que nos quedemos allí, siempre volvemos atrás, porque nuestra naturaleza nos conduce a volver al pecado.

3. Batalla Constante

Cerca de la muralla hay calefacción para pasar el invierno, o quizá ventilación en días calurosos, tenemos todo lo que queremos y deseamos por el momento. Pero obviamente todas estas cosas algún día se acabarán, llegarán a oxidarse, la muralla se llenara de hongos y enfermedades, entre otras cosas. Entonces cuando miremos a lo que había después de la muralla, veremos como todo lo que con Dios nos esperaba sigue intacto y más radiante que nunca.

Por eso no podemos quedarnos tranquilos a pasar el invierno mientras nuestro pecado se va haciendo más y más grande, el romper la muralla es un reto de todos los días. Para eso debemos acercarnos a Dios constantemente y entregarle nuestra vida en todo lo que hacemos. Es una batalla con nosotros mismos en donde el 1% lo hacemos nosotros y el 99% restante es obra de su Espíritu Santo perfeccionándonos.


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