Vergüenza ajena, no muy ajena

Juan Berrios 16 de enero de 2014 0 Comentarios

Esta bien que el que sepan que eres Cristiano tiende a que te sobrestimen, te vean como un androide de otra galaxia o surjan opiniones como “pero entonces, ¿Tu no tomas alcohol?”, “No crees que Maria existió”, “eres Homofóbico”, “No sales a fiestas”, etc, etc, etc. Si bien todas aquellas afirmaciones están erradas y encierran nuestro modo de vivir en un circulo de hábitos y pensamientos erróneos extremistas, surgen de la ignorancia de las personas sobre nosotros. Pero hoy les quiero contar algo mucho peor -a mi parecer- que me ocurrió hace poco y que creo que a muchos Cristianos también les ha tocado vivir en algún momento.

Resulta que me llego un comentario sobre una amiga que también es “una hermana en la fe” (suena raro), que de casualidad la habían escuchado en un lugar muy concurrido hablando groserías a viva voz. Yo dije, ok, no es la primera vez que ella da ese mal ejemplo, incluso ante mi lo había hecho más de alguna vez. No me extrañaba para nada la situación, lo que si me hizo sentir como con un revoltijo de emociones raras en el pecho, fue que la frase con la que -quien me contaba- describía a mi amiga era “menos mal que es evangélica”. Primero, sentí pena por ella, por su incoherencia en lo que se dice ser y lo que hace, después, me dio rabia, porque por culpa de personas que actúan así, es que la gente no nos toma enserio al momentos de llevar a ellos el evangelio, al final la sensación que sentía era de vergüenza.

Una vergüenza ajena que había experimentado muchas veces antes, pero a la que muchas veces la acallaba con frases como “que se le puede hacer”, “se le ha dicho más de una vez y no quiere entender”.

El problema no es que quizás ella aun no pueda superar ese mal hábito de decir groserías. El problema va mas allá y es bueno ponernos bien los pantalones y asumir que muchas veces caemos nosotros en lo mismo también. Quizá no de la misma manera pero lo hacemos.

Bien, bien, debes estar diciendo que es algo como casi imposible. Lo más probable es que sea imposible estar pendientes de todo lo que hacemos y como lo hacemos 24/7. Lo que podemos hacer y enfocarnos a mejorar, es a realmente “esforzarnos en ser VERDADEROS HIJOS DE DIOS”. Preocupándonos de hacer lo mejor en nuestra intimidad, para que cuando estemos con gente no caigamos en cosas como estas.

Pareciera que cuando estamos solos, o con personas de confianza, se nos olvida todo. Se nos olvida que Dios es omnipotente, omnipresente, omnisciente. Creemos que nadie nos va a escuchar, creemos que nadie se enterará de nuestra doble personalidad.

Un hijo de Dios que Ama y quiere Agradar a Dios, no puede pensar así, no puede tener una doble personalidad que la haga ver como una persona distinta.

Te digo algo, Deja de luchar contra Dios… haz las cosas para agradarle, de corazón, de mente, de alma, de espíritu y verás como el te bendice y su amor se derrama como cascada sobre ti.

Tu decides, dime… ¿A quien quieres agradar?, a la gente de este mundo? o A Dios?


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