Voy a Ser Millonario

Eduardo Figueroa 28 de julio de 2014 0 Comentarios

Millonario. Una palabra. Digámoslo: incitante, insinuadora, estimuladora y tentadora. Es un concepto que genera bastante inquietud dependiendo de la forma en la que la utilicemos. Ser millonario es muchas veces asociado a ostentosos personajes, el poseer algo material que sea muy preciado y valorado por nuestra sociedad, pero sobre todo por nuestro grupo social.

Generalmente la persona de los millones es creada en nuestra mente como un sujeto con un determinado y muy peculiar vestir, forma de caminar y un vocablo único similar al resultado del licuado de una diccionario de la RAE y la inflamación crónica de la lengua… En fin, es solo la imagen que aparece en nuestro imaginario, y sin lugar a dudas pocas veces se acerca a la realidad. Otra imagen que comúnmente tenemos acerca de la riqueza (algo que esta en lo correcto de cierta forma) es que tomamos a “la riqueza” y “el dinero” como sinónimo.

Por lo que general, la riqueza material y económica prima sobre los otros tipos, y no solo en esta “maqueta imaginaria” que tenemos, sino que muchas veces esta anclado a nuestra naturaleza, a la placa instintiva del humano contemporáneo, del que sin dudas me gustaría alejarme (como comentario personal).

El hecho es que sea como sea, ser millonario no siempre es sinónimo de riqueza material, y en muchas ocasiones Dios nos expresa y nos deja ver de una manera bastante explicita que es “el amor a las riquezas” económicas y monetarias las que nos alejan de su reino. De hecho es tan explicita que hace la comparación de cómo seria mas fácil pasar un camello por una aguja que hacer que un rico entre al reino de Dios.

De hecho, ¡es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios!». (Marcos 10:25, NVI)

Bueno, en fin. La idea no es condenar a nadie, si no por el contrario, mostrar como puedes ser millonario y llegar al cielo. SI! Así es…es mas, yo lo soy, soy millonario y ambicioso, porque quiero mas. Y es que no estoy buscando mas dinero (de hecho ahora producto de la etapa que vivo no tengo casi nada de dinero), si no que busco mas riqueza, una riqueza extremadamente única y refinada, que no se puede transar ni comprar con monedas o un cheque, que no cede a la tentación de una mejor posición, que no obedece al comportamiento del dólar ni de la bolsa…Busco mas riqueza espiritual. ¿Suena básico? Puede ser, pero es totalmente invaluable y real. Y es que no es hasta que estamos en contacto con otras realidades y nos acerquemos mas a Dios, que descubrimos lo realmente importante: Su palabra. Podemos acumularla día a día en nuestro corazón y no nos alejará de Él, por el contrario nos acercará más y más. Cuando falla todo, absolutamente todo, Dios esta, y esta firme. En su palabra dice que Él es nuestra piedra angular

Por eso dice el Señor omnipotente: «¡Yo pongo en Sión una piedra probada!, piedra angular y preciosa para un cimiento firme; el que confíe no andará desorientado.(Isaías 28:16, NVI.)

y es un ancla a nuestro Corazon

Tenemos como firme y segura ancla del alma una esperanza que penetra hasta detrás de la cortina del santuario. (Hebreos 6:19, NVI.).

Por eso es que podemos y debemos buscar más y más de Él, y eso de seguro va a traernos riquezas, incluso materiales (por si también las buscas…). Me siento un millonario, bendecido hasta no poder mas, un afortunado de todo lo que me da, y por supuesto, un agradecido de lo que también ha preferido no darme. Es un hermoso regalo el tener una familia, una preciosa esposa, una maravillosa madre y grandes amigos. Son los actos de riqueza mas grandes que jamás hubiese podido desear. Así que te invito, ¡¡vamos!!, ¡sé mas rico!, llénate tus bolsillos y sobre todo tu corazón de Dios.

Vuélvete millonario. Como yo.


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