¿Y si Dios me bendice con dinero?

Eduardo Figueroa 20 de agosto de 2014 0 Comentarios

Quizás este articulo viene desde una perspectiva sutilmente cargada a la experiencia personal, y aunque desde mi visión las experiencias de otras personas no son siempre el mejor parámetro para guiarnos o justificar algo, si creo que sirven muchas veces para edificar nuestra vida.

Toda esta reflexión comenzó hace unos días atrás mientras buscaba un articulo en cierta pagina de internet para reparar (pero también mejorar) mi computador.

La cosa es que actualmente estoy sin trabajo por motivos que van mas allá del querer o no trabajar, por que mi situación financiera es bastante, pero bastante ajustada, pero en fin. Es así como encontré un aviso sobre un regalo de $70 dólares (aproximadamente $38.000) si aplicabas para la obtención de una tarjeta de crédito, (cosa que me pareció súper atractivo), incluso podría decir que me pareció seductor hasta cierto punto, y no por el hecho de tener una tarjeta de crédito, sino por el tener dinero gratis.

Bueno, finalmente, luego de conversarlo con mi esposa y analizar los detalles infinitos de las pólizas de seguros concluimos en que lo compraríamos. Es así como pasaron una o dos semanas sin saber del tema y por supuesto ni siquiera recordarlo, hasta que un día revisando la pagina del sitio de compras me encuentro con la sorpresa que tengo $90 dólares para usar en compras. Muy grata sorpresa, solo que desde aquel día (en que pensaba en que tener ese dinero seria genial) hasta hoy, no se en que usarla ya que no necesito el repuesto para mi computador por ahora, entonces comencé a hacer una suerte de cacería virtual por cosas que pudiesen ser interesantes y luego comprarlas “gratis”, y creo que hasta cierto punto se volvió compulsivo, y es aquí donde viene la reflexión importante (gran introducción).

Creo que a veces nos puede pasar esto. Una vorágine avalada por el modelo económico que nos llama a gastar y consumir, ¿en que?, ¿con que fin?, muchas veces no muy claro. Y es puede pasar que al vernos con una cantidad de dinero extra y ver que lo tenemos a disposición para usar en lo que queramos, algo en nosotros se enciende y se conecta con el afán de gastar.

¿esta bien esto? Puede ser, quizás no esta mal del todo. Pero quiero recalcar que mi punto va directamente al hecho de perder el foco de lo que es el “necesitar” al “desear” y a mi parecer la línea es muy delgada entre estas dos palabras.

La Biblia es clara respecto a temas de dinero y en diversas perspectivas (amor al dinero, administración, robo, justicia, etc). En cuanto a la administración hay unos versículos que nos ayudan a dejar todo esto muy claro:

1. Sobre la administración de las riquezas.

En Lucas 16:1-13 , el verso 11, dice:

“Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?”.

Un llamado a actuar con justicia, responsabilidad y prudencia con el dinero y las riquezas en general.

2. Un recordatorio que Dios nos ha dado todo para administrarlo.

Santiago 1:17 deja claramente expuesto que Dios nos ha entregado todo lo que tenemos, y que esto debe ser administrado con sabiduría.

Todo lo que es bueno y perfecto desciende a nosotros de parte de Dios nuestro Padre, quien creó todas las luces de los cielos. Él nunca cambia ni varía como una sombra en movimiento.

3. Ten siempre presente cuales son tus prioridades.

Es obvio pero como a todos, se nos puede olvidar. Siempre debemos tener primero nuestras prioridades, y luego de suplidas podemos pensar en lo secundario. 1 Timoteo 5:8 nos dice claramente que priorizar incluso es una muestra de nuestra fe.

Aquellos que se niegan a cuidar de sus familiares, especialmente los de su propia casa, han negado la fe verdadera y son peores que los incrédulos.

En resumen, la sabiduría de Dios es fundamental en la administración del dinero, y como dice la Biblia, pide sabiduría y El te la proveerá.

Finalmente aun tengo el dinero ahí, y se quedara hasta que sea necesario utilizarlo.

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